No se me ocurre un titulo ahora...

Intento hacer de este espacio lugar donde volcar mis demencias...

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Nombre: Sponjito
Ubicación: Argentina

domingo, septiembre 30, 2007

Despertó en medio de la noche con la certeza de que algo había perturbado su sueño y la incertidumbre de no saber que.
La noche cubría toda la habitación con su velo de tinieblas acompañada del silencio nocturno, ese silencio formado por pequeños sonidos tan levemente insinuados que no llegan a ser.
Escudriño las sombras con nerviosismo arriesgándose a encontrar el motivo de su desvelo, solo pudo notar su soledad y nada más.
Pero esto no mitigo su temor, seguía sintiendo la presencia ignota y aterradora que había perturbado su descanso.
El tiempo paso, minutos, horas, era difícil saberlo... Finalmente el sueño comenzó a ganarle la batalla y un nuevo temor se hizo presente, ¿que sucedería si bajaba su guardia? ¿Que sucedería si se dormía?
El silencio y la quietud persistían, la presencia ignota hacia otro tanto, el atroz final se dilataba...
Sintió el peso en sus parpados, lucho contra Morfeo con la certeza de que no podría evitarlo por siempre, se sumió en la desesperación y en ese preciso instante se dio cuenta que todo era, como tantas otras veces, producto de su imaginación. El alivio llego como una brisa fresca que se llevo sus temores, se acomodo en la cama y se durmió disfrutando de esa agradable sensación de bienestar...
La presencia ignota sonrió complacida y se acerco a la cama...

El hombre de la casa(En presente y tercera persona)

Corre el año 1976 y la Argentina se encuentra en uno de sus peores periodos, El golpe de estado ha terminado con todo derecho y el abuso de poder esta a la orden del día.
Faltan pocos días para que el niño cumpla su primer mes de vida, y se encuentra sobre la cama de sus padres descubriendo a cada instante el vasto mundo que lo rodea.
En ese momento unos golpes resuenan en la puerta de la pequeña casa que alquilan sus padres, se trataba de las fuerzas militares que, sin mediar palabras, irrumpen en el lugar... El miedo invade a los integrantes de la familia a tal punto que la madre empieza a temblar como una hoja

-No tenga miedo señora, buscamos a alguien que se nos escapo-

Aquel que parece el capitán del grupo intenta calmar a la mujer sin muchos resultados mientras el resto del batallón se dispersa y registra toda la casa, los minutos pasan lentos mientras los inquilinos ven con terror como su casa es puesta del revés en busca de alguien que ellos desconocen.
De pronto uno de los soldados entra a la habitación y da la voz de alarma

-¡Acá esta el hombre de la casa!-

El terror se apodero del inquilino al sentir el frió acero sobre su cien, el capitán del grupo, furioso, increpó al hombre gritándole

-¡REZA POR QUE AQUEL QUE SE ESCONDE EN LA HABITACIÓN NO SEA QUIEN BUSCAMOS!!!-

En ese mismo momento un llanto desvió la atención del capitán hacia el bebe que lloraba en brazos de su subordinado

-Capitán, no grite que asusta al hombre de la casa- Dijo sonriendo el soldado.

Fin.

El Hombre de la casa

Esta anécdota la conozco por la palabra de mis padres ya que yo era muy pequeño para recordarla.
Centrémonos en Lugar y tiempo, Argentina a fines de junio del 76´ a pocos días de cumplir mi primer mes de vida, me encontraba sobre la cama de mis padres descubriendo a cada instante el vasto mundo que se presentaba ante mi, cuando unos golpes resonaron en la puerta de la pequeña casa que alquilábamos, se trataba de las fuerzas militares que, sin mediar palabras, irrumpieron en el lugar...
Se podrán imaginar el susto que se llevaron mis padres, mi madre temblaba de miedo y aquel que parecía el capitán del grupo, intentando ser gentil, le dijo:

-No tenga miedo señora, buscamos a alguien que se nos escapo-

Los soldados se dispersaron y registraron las pocas habitaciones que tenia la casa, uno de los soldados entro a la habitación donde yo me encontraba y levantando la voz para que todos oyeran dijo

-¡Acá esta el hombre de la casa!-

Mi padre todavía revive con terror la mirada que le propino el capitán unos momentos antes de encaminarse hacia la habitación, una mirada que le decía silenciosamente "Sos boleta"
Mirada que cambio completamente cuando el capitán se asomo a la puerta y vio a su subordinado sonriendo y señalando al niño, de casi un mes de vida, que jugaba en el centro de la cama.
Todo termino bien, si se puede usar esa palabra para referirse a hechos tan infames de nuestra historia, pero la situación dejo una horrible impresión que vive todavía en los recuerdos de mis padres.

Tarde de primavera

Plock! El sonido de pez en el estanque me saco del ensueño en el que me había sumido, mi libro había caído al suelo pero el estado de relajamiento y el sopor en que me encontraba lucharon contra la intención de levantarme a recogerlo, me estire sobre la hamaca desperezándome y sentí el vaivén de la misma lo cual me relajo aun mas, mirando hacia arriba me dedique a buscar formas entre las hojas, el sol y los árboles podrían reemplazar a cualquier eximio pintor si se lo propusieran, en ese momento se levanto una suave brisa primaveral que comenzó a mover los diseño que yo había descubierto entre el follaje y me llevo a pensar que ninguna pintura podría igualar la magnificencia de la naturaleza.

¿Cuanto tiempo hacia que estaba disfrutando de esta paz y quietud? La pregunta vino a mi mente de pronto y con un acto reflejo levante mi muñeca en busca del reloj, la pata atigrada me indico que algo andaba mal, sentí pavor y me puse de pie sobre la hamaca, la punta de mi cola se movió de un lado a otro demostrando mi nerviosismo y un aullido de angustia y temor salio de mi al notar que ¡tenia una cola!

Al cabo de un rato ya había tomado conciencia de mi situación, pero esto no me dejaba mas tranquilo, ¿Qué ha pasado y porque? Las preguntas giraban en mi mente sin encontrar respuesta, comencé a deambular por el jardín sin saber que hacer, inconscientemente trepe al árbol de cerezo y al llegar a la mas alta rama sentí la suave brisa acariciar mi felino rostro, sentí las rosadas hojas volar en torno mío, sentí que las preocupaciones humanas me dejaban para siempre y comprendí que había obtenido lo que tanto había deseado.

El crimen del cerrajero

La noche avanzaba inexorablemente sobre los tejados del barrio colonial tiñendo de pardo aquellos gatos que comenzaban su deambular temprano.
El sutil repicar sonó en la oscuridad y el eco nocturno se encargo de llevarlo a pasear por todo el barrio.
El hombre, padre de aquel repicar, parecía querer contener el sonido con el cuerpo, acurrucándose sobre su objetivo y casi cubriéndolo con la negra capa bajo la cual se notaban sus diestros movimientos. En efecto aquel hombre era un profesional y estaba llevando a cabo su profesión.
Los rumores acerca del Asesino despejaron la duda en la mente del guardia ayudados por la lengua sagaz del sereno que había descubierto el "trabajito".
Tensó su arco y respirando hondamente dio el grito de Alto, el hombre acurrucado frente a la puerta dio media vuelta y levantó su mano, la luz de la luna delato la presencia del metal y el guardia temió irracionalmente por su vida, se dejo llevar por lo rumores, por las historias sobre el Asesino, El guardia soltó la flecha.

-¡Cerrajero! ¡Una gran profesión!-

Exclamo San pedro mientras sonriendo sacaba un manojo de llaves y miraba con atención una particularmente roma.

He vuelto

Luego de muchos enturtos he vuelto... teman mi regreso o glorifiquenlo (?)